Mi Web le dijo a las máquinas que yo tenía cero años de experiencia
Durante cuatro meses y doce días mi página principal declaró 0 años en Tech, 0 artículos y 0 maratones. En el navegador se veía perfecto. El HTML que leen Google y los modelos de IA decía cero. La versión mía que se llevó cualquier sistema que indexara el sitio era falsa, y tardé cuatro meses en notarlo.
Durante cuatro meses y doce días, mi página principal declaró esto:
- 0+ años en Tech
- 0+ años SAP
- 0 artículos
- 0 maratones
- 0 años escribiendo
No era una broma ni una página en construcción. Era mi sitio web funcionando, con todo el contenido publicado, años de carrera atrás y setenta y siete artículos escritos hasta el momento.
Y si lo abrías en el navegador se veía perfecto: los números arrancaban en cero y subían hasta el valor real con una animación, cuando hacías scroll. Quedaba lindo.
El problema es que esa animación corre en el navegador. El HTML que se sirve, el que llega antes de que nadie haga scroll, decía cero.
Google no hace scroll. ChatGPT tampoco. Claude, Perplexity y Bing tampoco. Leen el HTML.
Por qué esto importa ahora y no importaba hace cinco años
Si esto me hubiera pasado en 2019, la consecuencia habría sido un tema de posicionamiento en buscadores y poco más. Alguien te busca, llega a tu sitio, ve los números bien porque los ve en el navegador, y listo.
Pero hoy hay una capa nueva en el medio, y es la que cambia el cálculo.
Cuando alguien pregunta por vos a un modelo, o cuando un modelo arma un resumen sobre un tema y decide a quién citar, no está mirando tu sitio como lo mirás vos. Está leyendo lo que se sirve. Y con eso construye una versión tuya que después le entrega a otra persona, sin que vos te enteres ni puedas corregirla.
Durante esos cuatro meses, la versión mía que se llevó cualquier sistema que indexara mi sitio decía cero en las cinco cosas que me definen profesionalmente.
He escrito varias veces sobre sistemas que funcionan impecable en la demo y mienten en producción. Y ahora el chiste se cuenta solo: me pasó en mi propia casa, con mi propio nombre, y tardé cuatro meses en darme cuenta.
Que es, si lo pensás, el ejemplo más limpio de la tesis. Nadie revisa lo que ya funciona. Yo entraba a mi sitio todas las semanas y veía los números correctos, porque los veía como los ve una persona. Nunca los miré como los ve una máquina.
Lo que me dejó encontrar este bug
Esto no es un problema de gente que tiene un sitio web. Es más amplio y toca a cualquiera que tenga presencia profesional en internet, que hoy es casi todo el mundo. Y de esto te puedo contar tres cosas.
- Lo que se ve no es lo que se lee. Si tenés un sitio, una landing, un portfolio, cualquier cosa armada con componentes que cargan datos después, hay una chance real de que lo que se sirve no diga lo que vos creés. Se chequea en treinta segundos con la opción de ver el código fuente de la página, o pidiéndole a un modelo que te diga qué encuentra en tu URL.
- Preguntale a los modelos qué saben de vos. Literalmente. Abrí ChatGPT, Claude, Perplexity, y preguntá por tu nombre y tu especialidad. Lo que sale de ahí es, cada vez más, la primera versión tuya que recibe alguien que te está evaluando. Y es una versión que no controlás, armada con lo que encontraron.
- Revisá lo que ya funciona. El bug no estuvo cuatro meses porque nadie supiera arreglarlo. Estuvo cuatro meses porque nadie fue a mirar. Es la misma razón por la que un job programado falla durante semanas sin que nadie lo note, o por la que un backup nunca probado resulta que no restaura.
Lo que este argumento no prueba
No tengo forma de saber qué me costó. No sé si perdí visibilidad, si algún modelo me descartó como fuente, ni si alguien llegó a una versión mía que decía cero y siguió de largo. Cualquiera que te venda una cifra sobre eso te la está inventando. Lo único que tengo es el HTML, y con eso alcanza para contar la historia sin adornarla.
Tampoco creo que estos números sean lo que define si alguien te toma en serio. Un contador que dice X años no convence a nadie que no se haya convencido leyendo lo que escribís. La parte que me molesta un poco no es haber perdido una supuesta oportunidad. Es haber pasado cuatro meses sirviendo una versión de mí que era falsa y no haberlo notado.
Y de paso, el cartel de la puerta
Aprovechando que estaba con las manos en la masa arreglando bugs, ordené algo más de fondo.
Si me venías leyendo capaz te diste cuenta que el sitio se llamaba Above Average. Presentaba una marca que contenía a una persona, cuando en realidad tenía que presentar a una persona que produce cosas, y una de esas cosas se llama Above Average. Ahora el sitio lleva mi nombre y nada más, y Above Average pasa a ser lo que siempre fue: el sistema y el libro que estoy escribiendo.
Y esto que estás leyendo tiene nombre propio: En Producción.
SAP, IA y enterprise desde adentro. Lo que veo implementándola, no lo que dicen los anuncios.
El nombre no salió de una sesión de branding. Ya estaba escrito en mi propio sitio, en una línea que decía "solo lo que funciona en producción". Y es el reverso exacto de una edición que escribí hace unas semanas, sobre por qué el 99% de lo que se construye con IA muere en localhost y nunca llega a un usuario real.
Por las dudas, no fue ningún plan maestro. El newsletter cambió de nombre dos veces en la misma semana antes de quedar en este. Iterar en producción, literal.
Lo que no cambia: el martes, y el lugar desde donde escribo.
El sitio decía cero durante cuatro meses porque una animación lindísima se comió el dato. Es exactamente la clase de cosa sobre la que escribo, y me pasó igual. Pero bueno, el que nunca sube un error a producción tampoco aprende a encontrarlo. Es parte de la gracia siempre y cuando arregles el bug a tiempo.
Por eso el newsletter se llama como se llama, de ahora en adelante.
Pablo / En Producción
P.D. Tomate treinta segundos y preguntale a un modelo qué sabe de vos. Si lo que sale te sorprende, ahí tenés tu tarea de la semana. Yo me reí un rato con la versión gratis de ChatGPT y lo que sabe de mí.
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