Pablo Marichal
En 2014, estaba en Venezuela entrenando para triatlón y trabajando como Full Stack Developer. No me fue muy bien en mis aventuras en ese mundo. Tenía una bicicleta de competencia en la que había invertido tiempo y esfuerzo. Al mismo tiempo estaba buscando salir de una zona de confort y mediocridad donde me encontraba, y vi que SAP era la puerta a mi siguiente nivel profesional. Evalué el costo de la certificación y tomé la decisión: vendí la bici.
No fue un sacrificio dramático. Fue una apuesta calculada — y definitivamente el triatlón no era lo mío, al menos en ese momento. Eso es lo que entiendo por sistema: identificar el recurso correcto, moverlo al lugar correcto, en el momento correcto. Esa decisión abrió la puerta que me trajo hasta acá.
El origen
Nací en Uruguay en 1980 y me mudé tres veces antes de tener edad para opinar: a los 2 años a Venezuela, a los 4 de vuelta a Uruguay, a los 10 a Venezuela otra vez. Ahí me quedé. Ahí crecí, estudié Ingeniería en Informática y Gerencia de Proyectos, y ahí armé una vida entera.
Salir de Venezuela en enero de 2018 no fue una emigración más. Era escapar del desastre: el país era un caos.
Quien me despidió fue mi esposa. Nos volvimos a encontrar dos o tres meses después, cuando ya me había instalado acá. Llegué a casa de mi hermana, viví ahí un mes y después me fui a alquilar algo cerca de mi trabajo, que arranqué casi ganando como un junior. Lo agarré porque era lo mío, SAP, y ahí pude empezar a proyectarme nuevamente.
Trámites, no muchos: al ser uruguayo se me hizo muy fácil todo. Pero era borrón y cuenta nueva. Haberme despedido de una vida, regalado casi todas las cosas porque venderlas era casi ridículo. Casa, auto, mis libros.
Con los libros sentí como la escena de esa película donde los queman. Yo no los quemé: los publiqué, y la gente se los llevaba por un precio que daba risa. Algo así como diez libros por el precio de un café acá en Uruguay.
Lo más complicado es rehacerse y salir adelante. Algo que siempre tuve en mente fue el dicho de Naval: que si te sueltan en una sociedad con nada más que tus conocimientos, en cinco años o menos podés volver a estar como estabas, o incluso mejor. Eso me pasó. Este reboot costó, pero se logró.
El trabajo
Hace más de 20 años que trabajo en tecnología enterprise, los últimos como tech lead en corporaciones grandes. Lidero adopción de IA en equipos que mueven procesos críticos y presento en inglés frente a comités ejecutivos. Todo lo que escribo sale de ahí adentro, no de leer noticias.
El cuerpo es el plazo
Empecé a correr en 2010 porque había ganado peso y quería un cambio real. Me lo tomé en serio: ese año corrí una media maratón, una maratón completa, y en septiembre mi primer Major: Berlín.
Hoy van 19 maratones — Berlín (2), Chicago (2), New York, Tokyo, Buenos Aires (5), Caracas (5), Punta del Este, Montevideo (2) — en camino a las 6 World Majors y trabajando para bajar de las 3 horas.
Le aplico al cuerpo la misma lógica que a un sistema que tiene que durar años: núcleo estándar — sueño, nutrición, movimiento —, sin personalizaciones tóxicas encima. Para sostener equipos en situaciones críticas necesitás una máquina que aguante. Sin eso, sos un sistema zombie esperando caerse.
Por qué escribo esto
El filósofo Éric Sadin habla de la vegetalización de la humanidad: delegar tanta agencia cognitiva a los algoritmos que terminamos siendo nodos pasivos del sistema, no agentes. Lo veo todos los días en el mundo corporativo: gente que copia prompts sin entender lo que ejecuta, managers que creen que Copilot reemplaza el criterio, juniors que no saben debuggear porque nunca aprendieron el error de raíz.
Contra eso escribo cada martes: qué está pasando de verdad con la IA adentro de las empresas grandes, sin humo y sin hype. Eso es En Producción.
Above Average es otra cosa: el sistema al que fui llegando por el camino, y el libro en el que lo estoy escribiendo. Tres capas — el kernel biológico (el cuerpo en forma), las extensiones técnicas (IA, SAP, arquitectura) y la soberanía cognitiva (juicio propio que ninguna IA puede reemplazar). La v1.0 está publicada y es gratuita, en Recursos.
Para Max y Mía
Escribo esto también para mis hijos. Para que un día, cuando sean adultos y el mundo vuelva a cambiar de formas que no imagino, encuentren acá un registro de cómo su viejo navegó la incertidumbre sin paralizarse.
No porque fuera especial. Porque tenía sistemas y los uso todos los días.
En Producción
Cada martes: qué está pasando de verdad con la IA en las empresas grandes, escrito por alguien que está adentro implementándola. Sin humo, sin hype, sin vender nada.